Miles de artículos aparecen cada año sobre las posibilidades teóricas de la Inteligencia Artificial (IA); algunas revolucionarias, otras inquietantes, en su mayoría aún falta mucho hasta que puedan traducirse en cambios en el mundo real. Al mismo tiempo, los principales actores del sector -grandes tecnológicas como Alphabet, Apple, Facebook o Baidu- siguen trabajando en los proyectos de IA más importantes del momento, en gran parte en secreto. Eso contribuye a que sea complicado resumir los grandes hitos del último año (no todos son públicos) pero, de manera general, se pueden perfilar algunas de las tendencias más importantes.

IA como bien común

A medida que avanzan estas herramientas, los beneficios no se quedarán sólo en la industria tecnológica. Investigadores de otras disciplinas también participan en su desarrollo, a menudo buscando formas de aplicar las innovaciones del aprendizaje automático a sus propios campos. La IA está llevando a nuevos niveles el diagnóstico de enfermedades a través de escáneres cerebrales, comienzan a probarse también cascos que utilizan el aprendizaje automático para convertir los pensamientos en palabras habladas, para ayudar a comunicarse a personas con problemas vocales. Este año hemos visto como AlphaFold de DeepMind es capaz de predecir con precisión la forma de las proteínas en base a su secuenciación, abriendo la puerta a un desarrollo más rápido y eficaz de nuevas terapias.

Puestos de trabajo creados y perdidos

Este año se ha visto una enorme pérdida de puestos de trabajo en todo el mundo, provocados en gran parte por la pandemia y su impacto. También ha habido casos en los que la introducción de IA y/o robots ha reemplazado tareas humanas, aunque la mayoría están diseñadas para aumentar las capacidades o para ayudar en áreas donde no hay suficiente mano de obra. Aun así, persiste la preocupación de que la automatización de tareas destruya puestos de trabajo. Pero este año hemos visto que el sector de la IA también genera nuevas posibilidades; de hecho, algunas empresas que están invirtiendo en tecnologías avanzadas (especialmente los gigantes del sector) están entre las que más han aumentado sus plantillas.

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Deepfakes

Las falsificaciones no son una creación de 2020, pero este año hemos visto algunos desarrollos significativos. En julio, los investigadores del Centro de Virtualidad Avanzada del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) publicaron una falsificación hiperrealista que mostraba al presidente Richard Nixon dando un discurso alternativo sobre los alunizajes, un texto escrito en caso de que la misión Apolo saliera mal. Además de falsificaciones visuales más convincentes, los investigadores también han creado algunas falsificaciones de audio sorprendentemente precisas; un ejemplo reciente ha sido un deepfake vocal de Eminem que lanzaba un violento ataque contra el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg. En este sentido, la aprobación en el estado de California de la AB-730, una ley diseñada para criminalizar el uso de deepfakes para tergiversas palabras o acciones de políticos, marca el inicio de una nueva línea con la que las autoridades intentarán regular el uso de la IA,

Regulaciones y sesgos

En los últimos años, el descubrimiento por el gran público de algoritmos y deepfakes -y la forma en que pueden ser utilizadas en las campañas políticas- ha llevado a una mayor preocupación sobre su uso. Además, está la cuestión de los fallos y los sesgos en función de la raza. En enero, la policía de Detroit arrestó erróneamente a un hombre llamado Robert Williams después de que un algoritmo comparase la foto de su carné de conducir con imágenes borrosas de las cámaras de seguridad de la escena de un crimen. En estudios recientes el MIT se ha comprobado que, si bien la tecnología funciona relativamente bien en hombres blancos, los resultados son menos precisos en el caso de otros grupos demográficos, en parte debido a la falta de diversidad de las imágenes utilizadas para elaborar las bases de datos subyacentes. Poco después de este caso, IBM, Amazon y Microsoft anunciaron que estaban reconsiderando prohibir el uso de sus tecnologías de reconocimiento facial para este tipo de situaciones.