¿Y si cada imagen tuviera un pasaporte? Así funciona la Truth Layer

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Las imágenes ya no bastan para demostrar la realidad. Tampoco los vídeos, los audios o incluso los documentos digitales. La inteligencia artificial ha convertido la…

Panda SecurityJul 27, 20268 min. lectura

Las imágenes ya no bastan para demostrar la realidad. Tampoco los vídeos, los audios o incluso los documentos digitales. La inteligencia artificial ha convertido la autenticidad en uno de los grandes desafíos de Internet. Y ha impulsado el desarrollo de una nueva generación de tecnologías destinadas a certificar el origen de los contenidos. Es lo que algunos expertos ya denominan Truth Layer.

¿Qué es real en la era de la IA?

El primer episodio de Black Mirror planteaba una idea inquietante. En su estreno, la serie británica puso sobre la mesa un debate incómodo. Un escenario en el que la verdad quedaba sepultada por el ruido mediático, en el que la sociedad prefiere consumir información cada vez más rápido sin apenas verificarla. Y hoy, quince años después, el desafío sigue siendo el mismo, pero con un ingrediente nuevo. La inteligencia artificial generativa ha alcanzado un nivel de sofisticación capaz de producir imágenes, vídeos, audios e incluso documentos prácticamente indistinguibles de los reales. La pregunta ahora ya no es tanto qué podemos creer, sino cómo demostrar que algo es auténtico.  

“Durante décadas dimos por sentado que una fotografía servía como prueba de que algo había ocurrido, que un vídeo era un testimonio fiable de la realidad. O que un documento digital tenía un origen identificable”. Expone Hervé Lambert, Global Consumer Operation Manager de Panda Security. Quien advierte que “la irrupción de la IA generativa ha roto ese pacto tácito”. Hoy cualquiera puede crear en cuestión de minutos una imagen de un acontecimiento que nunca existió, clonar la voz de una persona o fabricar un vídeo con un nivel de realismo suficiente para sembrar dudas, influir en la opinión pública o cometer un fraude.

Ya no basta con desarrollar herramientas capaces de detectar contenidos manipulados. “Cada vez más empresas tecnológicas, organismos internacionales e investigadores trabajan en la idea de dotar a Internet de mecanismos que permitan demostrar el origen de un contenido desde el momento en que se crea hasta que llega a la pantalla del usuario”. Explica el directivo de Panda Security. Es esa visión la que algunos expertos comienzan a agrupar bajo el concepto de Truth Layer, una capa de confianza basada en tecnologías de procedencia, credenciales y firmas digitales que buscan responder a una pregunta tan sencilla como trascendental. ¿De dónde viene realmente lo que estoy viendo?

¿Qué es realmente la Truth Layer?

“Porque sí, ya vemos una creciente crisis de confianza”. Asegura el experto de Panda Security. “Una crisis”, continua, “alimentada por la capacidad de la inteligencia artificial para generar contenidos sintéticos cada vez más convincentes”. Según el Digital News Report 2025 del Reuters Institute de la Universidad de Oxford, el 58% de los usuarios afirma estar preocupado por distinguir qué es real y qué es falso cuando consume noticias en Internet. Una inquietud que no deja de crecer a medida que proliferan las imágenes, vídeos y audios generados por IA.

El problema va más allá de la desinformación. “La tecnología que permite crear un vídeo hiperrealista también puede utilizarse para suplantar la identidad de un directivo, clonar la voz de un familiar o fabricar documentos aparentemente legítimos para respaldar una estafa”. Avisa Lambert. De hecho, el Identity Fraud Report 2025 de Sumsub concluye que el fraude impulsado por inteligencia artificial está desplazando a los métodos tradicionales y aumentando la sofisticación de los ataques. Especialmente aquellos basados en identidades sintéticas y contenidos manipulados.

Esta situación ha llevado incluso a organismos internacionales a reclamar nuevos mecanismos de verificación. En 2025, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado de Naciones Unidas para las tecnologías de la información y la comunicación. Instó a acelerar el desarrollo y la adopción de estándares capaces de certificar el origen y la integridad de los contenidos digitales como una herramienta clave para combatir los deepfakes y reforzar la confianza en Internet.

Truth Layer: pasaporte digital para acreditar el origen de los contenidos

Es precisamente en este contexto donde comienza a tomar forma el concepto de Truth Layer. “Una visión que busca dotar a la Red de una nueva capa de confianza basada en tecnologías capaces de acreditar la procedencia de una imagen, un vídeo o un documento. Ofreciendo al usuario información verificable sobre su origen y las modificaciones que ha podido sufrir antes de llegar a su pantalla”. Asegura el directivo de Panda Security. 

A diferencia de lo que podría sugerir su nombre, la Truth Layer no es una aplicación, un navegador ni una nueva tecnología que vaya a instalarse en nuestros dispositivos. Tampoco existe, al menos por ahora, un estándar único con ese nombre. Se trata de un concepto que engloba distintas iniciativas impulsadas por empresas tecnológicas, organizaciones internacionales y organismos de estandarización con un objetivo común. “Devolver a los contenidos digitales algo que Internet ha ido perdiendo con el paso de los años. La capacidad de demostrar su procedencia”. Explica el experto de Panda Security.

La idea parte de una premisa sencilla. Igual que un alimento incorpora una etiqueta con información sobre sus ingredientes o un vehículo cuenta con un historial que recoge su recorrido. Una imagen, un vídeo o un documento podrían llevar incorporada una especie de pasaporte digital. No serviría para determinar si ese contenido es verdadero o falso. “Ya que una fotografía auténtica también puede utilizarse para desinformar si se presenta fuera de contexto”. Apostilla Lambert. Sino para ofrecer información verificable sobre quién lo creó, cuándo se generó, con qué dispositivo y qué modificaciones ha experimentado desde entonces.

En otras palabras, la Truth Layer no pretende decidir qué debemos creer. Su objetivo es proporcionar más contexto para que sean las personas quienes puedan tomar decisiones informadas.

Cómo funcionará esta nueva capa de confianza

Aunque la idea de la Truth Layer todavía está evolucionando, ya existen tecnologías que empiezan a sentar sus bases. “La más avanzada es C2PA (Coalition for Content Provenance and Authenticity), un estándar abierto desarrollado por organizaciones como Adobe, Microsoft, Intel, Arm, Sony, BBC o Nikon. Permite incorporar información verificable sobre el origen y el historial de un contenido digital”. Eplica el experto de Panda Security.

Sobre esa infraestructura se apoyan iniciativas como Content Credentials, impulsada por Adobe dentro de la Content Authenticity Initiative. “Su funcionamiento puede compararse con el de un historial clínico o un libro de mantenimiento de un vehículo. Donde se registra información sobre el contenido desde su creación y conserva un registro de las modificaciones realizadas. Siempre que las herramientas utilizadas sean compatibles con el estándar”. Cuenta Lambert.

Cuando un usuario visualiza una imagen compatible con este sistema puede consultar datos como el dispositivo con el que fue capturada, la fecha de creación, el software empleado para editarla. O si se utilizó inteligencia artificial durante el proceso. En lugar de intentar adivinar si una fotografía ha sido manipulada, dispone de información adicional para valorar su autenticidad y procedencia.

Dónde veremos primero esta tecnología

Aunque todavía se encuentra en una fase inicial, esta tecnología ya empieza a aparecer en algunos servicios y dispositivos. Adobe incorpora Content Credentials en aplicaciones como Photoshop o Lightroom. Mientras que fabricantes como Leica, Nikon o Sony trabajan para que las fotografías capturadas por determinadas cámaras puedan incluir información verificable sobre su origen. Microsoft también participa en el desarrollo de estándares de procedencia para contenidos digitales y varias agencias de noticias estudian cómo incorporar estos mecanismos en sus flujos de trabajo para reforzar la confianza en el material gráfico que distribuyen.

El objetivo no es impedir que existan imágenes creadas con inteligencia artificial. De hecho, muchas tendrán usos completamente legítimos. La diferencia es que el usuario pueda distinguir cuándo está ante una fotografía capturada por una cámara y cuándo frente a un contenido generado o modificado mediante IA.

Servirá para acabar con los deepfakes

“Sin embargo, pensar que la Truth Layer resolverá por sí sola el problema de la desinformación sería un error”. Advierte Lambert. Estos sistemas no funcionan como un detector automático de mentiras ni garantizan que todo lo que circula por Internet vaya a estar identificado.

“Para empezar”, dice el experto, “sólo serán eficaces cuando los contenidos hayan sido creados o editados mediante herramientas compatibles con estos estándares”. Además, un contenido auténtico también puede utilizarse para engañar si se comparte fuera de contexto o acompañado de información falsa. A ello se suma que los ciberdelincuentes buscarán nuevas formas de eliminar metadatos, manipular credenciales o aprovechar plataformas que no implementen estos mecanismos.

Como ha ocurrido con otras tecnologías de seguridad, la confianza no dependerá de una única solución, sino de la combinación de estándares abiertos, adopción por parte de la industria, herramientas de verificación. Y, sobre todo, pensamiento crítico por parte de los usuarios. “En este sentido, la colaboración entre lo público y lo privado debería ser el estándar mínimo de trabajo para empezar a resolver este problema que nos atañe a todos”. Apunta Hervé Lambert. 

Cómo cambiará nuestra forma de navegar

Si estos estándares consiguen consolidarse, consultar el origen de una imagen podría convertirse en un gesto tan habitual como comprobar si una página utiliza HTTPS antes de introducir nuestros datos bancarios. Igual que hoy los navegadores muestran un candado para indicar que una conexión está protegida, en el futuro podríamos encontrar indicadores que revelen quién creó un contenido, cuándo se generó o si ha sido modificado mediante inteligencia artificial.

“Durante años hemos centrado la ciberseguridad en proteger dispositivos, redes o datos. El siguiente desafío será proteger la confianza”, concluye Lambert. “En un mundo donde cualquiera puede generar contenidos extremadamente convincentes, demostrar el origen de la información será casi tan importante como protegerla”.