La falsa sensación de ciberseguridad puede costar 100.000 euros… y aún no lo sabes

38 views

Muchos empresarios, profesionales y usuarios particulares viven con la tranquilidad de quien cree que no es un objetivo para nadie, hasta que una ciberincidencia puede…

Panda SecurityAbr 28, 20266 min. lectura

Muchos empresarios, profesionales y usuarios particulares viven con la tranquilidad de quien cree que no es un objetivo para nadie, hasta que una ciberincidencia puede terminar en una factura de más de 100.000 euros. La falsa sensación de seguridad es un mal que, lejos de mitigarse, crece al calor de nuevas herramientas que prometen una protección total, pero que sin una estrategia real solo sirven para camuflar nuestras vulnerabilidades.

De un mensaje urgente a una pérdida millonaria

Te propongo un juego. Imagina que eres una de las personas responsables del departamento financiero de una empresa mediana y recibes un mensaje a través de la cuenta de Teams de la compañía. El mensaje es de alguien que aparenta ser el CEO y que pide una compra urgente para una filial. Imagina que la transacción es por un valor de 150.000 euros y que en el mensaje se incluye, incluso, el contacto de un supuesto abogado que se encargará de gestionar la operación. Te envían, además, un correo electrónico con un documento en el que aparecen las firmas falsificadas del CEO y del Gerente. Y, con total convencimiento de estar actuando dentro del marco corporativo, compartes una foto de tu DNI como parte del proceso y realizas el pago.

Deja de imaginar, porque esto no es ficción. Es un caso real que comenzó con un exceso de confianza y terminó con una factura de seis cifras que ninguna empresa mediana puede ignorar

El impacto económico de los ciberataques: cifras que no dejan de crecer

“Lamentablemente, este escenario no es un caso aislado; es el retrato actual de la vulnerabilidad digital”. Señala Hervé Lambert, Global Consumer Operation Manager de Panda Security. Según el informe Cost of a Data Breach de IBM Security, el coste medio global de una brecha de datos ha escalado hasta los 4,44 millones de dólares en 2025. Una cifra que pocas corporaciones pueden asumir. Menos aún las pymes que, en España, son el pilar absoluto de la economía acaparando el 99,8% del tejido empresarial. “¿Cómo es posible entonces que estas compañías se consideren, muchas veces, libres de ser atacadas cuando son la base económica del país?”. Se pregunta el experto de Panda Security. 

Según Fátima Báñez, presidenta de la Fundación CEOE, más del 70% de los ciberataques se dirigen a pymes y autónomos. Provocando un tsunami en sus cuentas que muchas empresas no pueden gestionar. Tanto es así, que algunos informes, como el estudio white paper ‘La ciberseguridad como activo’, elaborado por Vodafone Business e INCIBE, advierten de que alrededor del 60% de las pymes afectadas cierra en menos de seis meses

“El coste medio de un ciberataque en el entorno de las medianas y pequeñas empresas en España ronda los 35.000 euros”, calcula Lambert. Quien también asegura que esa cantidad que puede parecer asumible, “es capaz de tensionar la liquidez, paralizar operaciones y comprometer la continuidad del negocio”. Pero el golpe económico puede ser aún mayor. Según el Informe de ‘Ciberpreparación 2024’ de Hiscox, el coste del ciberataque más significativo se aproxima a los 100.000 euros para el 81% de las organizaciones. Y no es una anomalía. Ya en el informe de 2022, Hiscox situaba en 105.655 euros el coste medio que afrontaban las empresas españolas tras un ciberataque. “Para una pyme, esa factura no es solo un imprevisto tecnológico, sino que puede convertirse en un problema de supervivencia empresarial”, avisa el directivo de Panda Security. 

La trampa de la herramienta

La reacción empieza a notarse en los presupuestos. Según el Informe de Ciberpreparación 2025 de Hiscox, el 94% de las pymes prevé aumentar su inversión en ciberseguridad y protección de datos durante los próximos doce meses. Sin embargo, esa intención no siempre se traduce en medidas efectivas. En muchos casos, la falta de recursos, tiempo o formación frena su implementación. “O, simplemente porque muchas de estas empresas se consideran muy pequeñas para llegar a ser atractivas para un ciberdelincuente”, advierte Lambert. “Cuando los datos muestran lo contrario”. 

Esta percepción no sólo es errónea, además es peligrosa. “Y lleva a muchas organizaciones a infraestimar el riesgo, retrasar decisiones críticas y centrar sus esfuerzos en soluciones tecnológicas sin reforzar el conocimiento interno necesario para hacerles frente”. Asegura el experto de Panda Security.

El factor humano: el verdadero punto débil 

El problema reside en la brecha que existe entre la inversión tecnológica y la cultura de seguridad. Existe la creencia generalizada de que la ciberseguridad es un producto que se instala y se olvida, cuando en realidad es un proceso vivo. Muchas organizaciones han caído en la “trampa de la herramienta, que no es otra cosa que confiar ciegamente en el software mientras descuidan el eslabón más crítico, que es el factor humano, subraya Lambert. Y es que de poco sirve contar con soluciones sofisticadas que sirvan de escudo ante las ciberamenazas, si los engaños se filtran por la parte más vulnerable, la manipulación de la confianza. Una debilidad que permite que un ataque pueda pasar inadvertido durante meses. “De media, se tardan más de 200 días en detectar una intrusión”, apunta el directivo de Panda Security. Un tiempo que pasa factura. 

No es una cuestión menor. Según el informe ‘Data Breach Investigations Report’ de Verizon, el 82% de las brechas de seguridad tienen un componente humano. Ya sea por errores, engaños o el uso indebido de credenciales.

El impacto no se limita a las empresas. En el caso de los usuarios particulares, el Banco de España calcula que las pérdidas asociadas a pagos electrónicos fraudulentos derivados de estafas tipo phishing, vishing, spoofing o smishing, rozan ya los 500 millones de euros anuales. Una factura silenciosa que confirma que el factor humano sigue siendo el principal punto de entrada. “Basta un clic, una llamada convincente o un código compartido en el momento equivocado para convertir la confianza en pérdida económica, recuerda Lambert.

Ciberseguridad real

“Está claro que los ciberdelincuentes no entienden de tamaños de empresas ni de cuentas de resultados”. Reflexiona el directivo de Panda Security. “Sino de éxito en sus campañas o no”. Por eso, la pregunta aquí no debería ser si seré o no víctima de un ciberataque, sino de cuándo lo seré. Y sobre todo, si estaré preparado para cuando llegue. 

Romper la falsa sensación de seguridad no pasa solo por invertir más, sino por invertir mejor. Esto implica asumir que la ciberseguridad no es un producto, sino una práctica continua. Por eso mismo, “es fundamental formar a los equipos para reconocer engaños, establecer protocolos claros antes de realizar operaciones críticas y revisar de forma periódica los accesos y permisos dentro de la organización”. Sugiere Lambert.

Para los usuarios particulares, el principio es el mismo: desconfiar de lo urgente, verificar antes de actuar y entender que, en ciberseguridad, el eslabón más débil rara vez es la tecnología.

Porque, al final, no se trata de ser invulnerable, sino de no ser el objetivo más fácil.