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Las consecuencias del aumento del streaming ilegal y de la piratería

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Las plataformas ilegales de streaming plantean graves riesgos para la ciberseguridad.

El streaming ilegal y la piratería digital han experimentado un importante repunte recientemente. Según MUSO, una empresa británica dedicada a la supervisión de la piratería y la protección de contenidos, las visitas a sitios web de streaming ilegal han pasado de 130.000 millones en 2020 a 216.000 millones en 2024. Se trata de un aumento del 66 % en sólo cuatro años y se estima que el ritmo va a seguir acelerándose.

¿Por qué está resurgiendo la piratería?

Los especialistas apuntan que este crecimiento es señal de una crisis que afecta a los creadores de contenidos, las plataformas y la industria del entretenimiento a nivel mundial. Y señalan factores como el aumento de los costes de suscripción, la fragmentación de los servicios de streaming y la demanda de contenidos. Que pueden no estar disponibles en algunos territorios. Esto explica que muchos usuarios se lancen a alternativas ilegales.

El resultado es que la presión económica y/o la insatisfacción de los usuarios están detrás del resurgimiento del streaming ilegal. Pero es importante recordar que acceder a material protegido por derechos de autor a través de plataformas sin licencia conlleva graves riesgos legales, financieros y de ciberseguridad. Y, en ocasiones, los internautas pasan por alto.

No obstante, para muchos usuarios, las ventajas suelen pesar más que las consideraciones morales o legales. Algunos creen que el streaming es una zona gris desde el punto de vista legal. Pero, en realidad, en la mayoría de los países se ha legislado para ilegalizar y perseguir a los proveedores de servicios de streaming que violan los derechos de difusión de la propiedad intelectual. Así que las reglas en ese sentido están claras.

Y más allá de los problemas legales, las plataformas ilegales de streaming plantean graves riesgos para la ciberseguridad. Muchos sitios piratas están cargados de malware, ransomware y spyware. Se introducen en los equipos y pueden comprometer dispositivos y redes domésticas. Con solo hacer clic en el botón de reproducción, los usuarios pueden quedar expuestos al robo de credenciales, al fraude de identidad y al secuestro de dispositivos. Las investigaciones de Interpol han descubierto vínculos entre las redes de piratería y el crimen organizado. Incluyendo operaciones de lavado de dinero y ataques DDoS.

¿Qué ocurre con los servicios IPTV?

Los servicios de IPTV sin licencia son un ejemplo de esta tendencia y los problemas que acarrea. Esta tecnología ofrece servicios de televisión a través de una conexión a Internet en lugar de los formatos tradicionales de transmisión o cable. En principio es legal, pero algunos de sus operadores ofrecen también miles de canales para los que no tienen el permiso de su difusión. Y, eso sí constituye una infracción.

Estos IPTV ilegítimos hacen que los usuarios sean especialmente vulnerables. Esto se debe a que muchos no ofrecen garantías de seguridad y pueden incluir programas de malware. Por otro lado, las consecuencias legales, financieras y de seguridad para los implicados en la piratería son cada vez más graves. El endurecimiento de las medidas de aplicación de la ley en muchos países, hacen también que el aumento de las sanciones para aquellos que participan en servicios de streaming ilegales sea un riesgo real.

A medida que los titulares de derechos de autor se esfuerzan por mejorar los mecanismos de aplicación. Y, los gobiernos promulgan leyes más estrictas, los consumidores se enfrentan a una elección. Navegar por el complejo ecosistema de suscripciones o enfrentarse a posibles multas, la cancelación de la cuenta del proveedor de servicios de Internet y la exposición a malware.

En una era en la que las opciones de streaming son más abundantes que nunca, el ahorro a corto plazo que suponen las plataformas ilegales se ve eclipsado por las consecuencias a largo plazo. Además, los especialistas también suelen recordar que, en última instancia, se trata de dinero que las empresas de streaming no pueden reinvertir en la creación de programas de televisión, series y películas.

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